¿Qué hacer cuando un niño tiene fiebre?
La fiebre es uno de los motivos de consulta más frecuentes en pediatría, y también uno de los que más angustia genera en los padres. Sin embargo, la fiebre en sí misma no es una enfermedad: es una respuesta natural del cuerpo para combatir infecciones.
Entender cómo actuar frente a ella con calma, y reconocer cuándo requiere atención médica, es clave para cuidar a tu hijo sin sobresaltos innecesarios.
1. Cómo manejar la fiebre en casa
Se considera fiebre una temperatura corporal igual o mayor a 38°C medida en el recto o axila. Si tu hijo tiene fiebre pero se mantiene activo, bebe líquidos y no presenta otros síntomas preocupantes, estos pasos suelen ser suficientes:
- Hidrata constantemente: Ofrece agua, leche materna o sales de rehidratación con frecuencia, en pequeñas cantidades.
- Viste con ropa ligera: Evita abrigar en exceso; esto dificulta que el cuerpo libere calor.
- Usa antipiréticos según indicación pediátrica: Paracetamol o ibuprofeno en la dosis exacta correspondiente al peso del niño, nunca a criterio propio.
- Mantén un ambiente fresco y ventilado: No es necesario bañar con agua fría; un ambiente templado es suficiente.
- Deja que descanse: El reposo favorece la recuperación; no es necesario forzar la actividad ni mantenerlo en cama todo el día si se siente con ánimo.
"No es el número en el termómetro lo que más importa, sino cómo se ve y se comporta el niño mientras tiene fiebre."
2. Cuándo acudir al pediatra sin esperar
Busca atención médica de inmediato si la fiebre se presenta junto con alguna de estas situaciones:
- Bebés menores de 3 meses: Cualquier fiebre en este grupo de edad requiere evaluación pediátrica inmediata, sin excepción.
- Fiebre muy alta o persistente: Mayor a 40°C, o que se mantiene más de 3 días sin mejorar.
- Dificultad para respirar o coloración azulada: Signos de alarma respiratoria que no deben esperar.
- Decaimiento marcado o dificultad para despertar: Un niño muy irritable, inconsolable o excesivamente somnoliento.
- Convulsiones, manchas en la piel o rigidez de cuello: Requieren evaluación de urgencia.
- Rechazo total de líquidos: Riesgo de deshidratación, especialmente en lactantes.
Consejo de Oro
Ten siempre a mano el peso actualizado de tu hijo: es el dato que el pediatra necesita para calcular con precisión la dosis correcta de cualquier medicamento.
Ante la duda, siempre es preferible una consulta a tiempo que esperar a que los síntomas empeoren. El control del niño sano y la vacunación al día también son la mejor forma de prevenir muchas de las infecciones que causan fiebre.